Placer máximo para esta madura sentarse en la polla de su hijo y dejarse caer hasta prácticamente hacer tope con sus pelotas. Imaginaos para él, ufff, esta experiencia sólo la pueden vivir unos pocos privilegiados. Fijaos cuánto puede llegar a dar de si una silla, para que veáis que ni siquiera hace falta una cama para echar el mejor polvo de tu vida. Eso si, cuando te lo montas con una mujer de más de 40 años cualquier cosa te pone a mil…