Es imposible que nadie en mi familia se diera cuenta de que una de mis primas iba marcando los pezones exageradamente durante la fiesta que hicimos. Yo no podía quitar los ojos de sus tetas mientras el resto iba a lo suyo como si nada. En un momento determinado le propuse irnos a la habitación para charlar un rato. Ella sabía lo que yo quería y accedió, así que la cosa estaba más clara que el agua…