Poco o nada le importó a este mexicano que su hijastra fuera virgen. Se la folló a pelo y sin vaselina pero al menos tuvo el «detalle» de no correrse dentro. Es obvio que entre ellos había algo más que una relación de padre e hija y tarde o temprano acabarían fornicando. Ojalá todas las chicas vírgenes tuvieran tan buena actitud como esta jovencita, vaya delicia y qué sumisión.