Sabía que mi hermana se masturbaba y quise ver cómo lo hacía

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Me hacía gracia escuchar los gemidos que provenían de la habitación de mi hermanita, sabía que mi hermana se masturbaba todos los días y aquello también me excitaba. Eran los ruidos que ella siempre hacía cuando se masturbaba. De nuevo me puse muy cachondo y decidí entrar sigilosamente a su habitación. Con un fuerte y decisivo empujón, abrí la puerta de par en par, entrando haciendo mucho ruido y gritándole: ¿¿¿qué haces hermanita???. Ella fue muy rápida y era muy lista porque con un movimiento muy sutil tiró algo debajo de la cama y se sentó tapándolo muy hábilmente.

¿Qué estás haciendo?, le pregunté, y ella me respondió, yo nada ¿y tú?. No quería mirarme a la cara y muy nerviosa se puso a teclear en su ordenador portátil., y en cambio miró nerviosamente a su computadora portátil, empujando sus piernas apretadas y cruzando sus brazos frente a su pecho. Le dije que yo tampoco quería nada mientras me reía de la situación, que solo quería ver cómo estaba.

Con paso lento fui hacia la cama para ver lo que había escondido y ella estaba cada vez más nerviosa. Me dijo gritando ¡¡¡vete de aquí!!! y yo seguía riéndome. Le dije que me enseñara lo que había escondido y me acerqué más. Era un objeto redondo y largo, extendí la mano para cogerlo y era un consolador…

En ese momento ella me dijo: es mi consolador, bueno, uno de mis consoladores. La pequeña zorra estaba usando juguetes sexuales y le pregunté que de dónde los había sacado, pero ella se hizo la tonta y solo encogió los hombros. Estaba muy avergonzada y se sentía mal, pero yo cada vez estaba más excitado con aquella situación.

El consolador estaba todo mojado y lleno de flujo, así que le dije que aquello no estaba bien y ella se mordió los labios sin saber muy bien que decir. Le dije que era algo muy sucio y le lancé el consolador haciendo como que estaba enfadado. Ella lo agarró al vuelo con una agilidad sorprendente, se ve que le tenía mucho cariño… En ese momento quería follármela y le dije que me enseñara cómo se lo metía. Me miró enfadada y dijo, ¡ni muerta!, ¡vete de aquí ahora mismo!.

Le dije: vamos por favor, enséñamelo o le diré a mamá las cochinadas que haces. Seguía sin querer hacerlo aunque su cara delataba que estaba también muy excitada. Ya que ella no daba el paso, la tumbé en la cama y ella no opuso ninguna resistencia. Le levanté la falda pero no llevaba bragas, así que lentamente empecé a jugar con el consolador rozando su coñito de 18 años.

Uffff, qué mojada estaba, el dildo se deslizaba con una facilidad pasmosa por sus labios vaginales y de repente ella abrió de par en par sus piernas para mi. Tenía delante su coño mojado y húmedo, así que empecé a observarlo y era maravilloso. Jugaba con mis dedos y lo acariciaba como el que ver por primera vez el sexo de una mujer. Ayudado por ella fui introduciéndole poco a poco el consolador y me agarraba la mano para que lo metiera más profundamente.

En menos de un minuto estaba jadeando y empecé a ver cómo un montón de flujo vaginal chorreaba por sus piernas. Su coño se hinchaba por momentos y lo tenía cada vez más colorado. Lejos de decirme que parase, me retiró a un lado y se sentó sobre el consolador, empezando a cabalgar con un ritmo muy fuerte. Yo ya no podía aguantar más y le dije que quería metérsela, a lo que ella asintió con la cabeza mientras seguía y seguía corriéndose.

La puse a 4 patas en la postura del perrito y empecé a follármela sabiendo que no tardaría mucho en eyacular. Diossss, qué sensación mas increíble meterla dentro de mi hermana y lo mejor es que ella estaba gozando y volviéndose loca. No sé el tiempo que estuve dándole mi polla porque perdí la noción de todo, pero por lo menos tres o cuatro minutos aguanté.

De repente noté que me corría y se lo dije, ella contestó: ¿quieres vaciarte dentro de mi?, yo respondí que sí pero que tenía miedo de dejarla embarazada. Ella me dijo hazlo cabrón, córrete dentro, vacía tu polla en mi… Antes de que terminara la última frase empecé a eyacular como jamás en mi vida había hecho y ella me agarraba del culo para que no se quedara fuera ni una sola gota.

Cuando terminamos los dos nos quedamos extasiados tumbados en la alfombra mirando hacia el techo en silencio. Entonces me preguntó; ¿te ha gustado hermanito?, le contesté que había sido el mejor polvo de mi vida y ella dijo, “pues mañana más”, ya te puedes ir…

marzo 5, 2021