Después de pensar y pensar cómo poder echarle un polvo a su madrastra al final este tipo dio con la clave. Era tan fácil como compartir habitación con su madre por la noche cuando su padre estaba de viaje. En teoría era algo inocente y una forma de que ambos tuvieran una mayor complicidad, aunque en el fondo ambos sabían cómo terminaría eso de compartir sábanas…