A la vista está que esta abuelita siente adoración por la polla de su nieto negro. No hay más que verla chupar ese trozo de carne para darse cuenta de que le encanta su sabor, su olor y su textura. Al fin y al cabo sería un incesto en segundo grado, quien le iba a decir a la señora que acabará tragándose el cipote de 25 centímetros de su nietastro…